BUENOS AIRES.- Por segunda vez en 10 días, el gobierno de EEUU votó en contra del otorgamiento de créditos para desarrollo y fomento gestionados por la Argentina en organismos de crédito internacional.
Según un informe publicado por el diario porteño La Nación, la incorporación de ese elemento político en la consideración de créditos para el país había sido anunciada por la subsecretaria para Mercados Internacionales y Desarrollo del Tesoro de EE.UU., Marisa Lago, el pasado miércoles. "Lo hacemos para enviar un mensaje sobre la necesidad de que los compromisos internacionales se cumplan", dijo la funcionaria, al explicitar el giro político en una reunión de la Comisión de Finanzas de la Cámara de Representantes.
Lago confirmó también la intención del gobierno demócrata de hacer campaña con otros países desarrollados, para que "compartan nuestra preocupación" y voten en consonancia.
Según consigna el matutino, ya en el momento de hacer explícita esa posición, Estados Unidos había votado en contra de un préstamo del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), por U$S 230 millones para desarrollo agrícola. Dos días después, Washington ratificó su mensaje al votar nuevamente en contra de otro préstamo del BID, aunque esta vez por un monto mucho más chico: U$S 1,7 millones. En ambos casos, los préstamos resultaron igualmente aprobados gracias al voto de otros países, según comprobó a el diario La Nación.
La subsecretaria confirmó que la política se adoptará en los créditos que la Argentina gestione tanto en el BID como en el Banco Mundial (BM), que hoy son las dos fuentes principales de financiamiento exterior a baja tasa de la Argentina, luego de su retirada forzada del mercado de capitales.
Interpretado como "un mensaje concreto para la Argentina", el gesto de los Estados Unidos no tuvo, hasta ahora, respuesta por parte de las autoridades en Buenos Aires.
Fuentes del Gobierno confiaron en que el giro "no se traduzca" en un perjuicio concreto para el país, aunque aceptaron sus derivaciones en lo político. Un termómetro de eso podría tenerse en la próxima reunión del G-20, en Cannes, a la que piensa asistir la presidenta, Cristina Fernández de Kirchner.
Según trascendió, a EEUU no le habría caído bien la postura argentina de no cumplir con los fallos del tribunal internacional Ciadi y otros compromisos con acreedores externos. (Especial)
Según un informe publicado por el diario porteño La Nación, la incorporación de ese elemento político en la consideración de créditos para el país había sido anunciada por la subsecretaria para Mercados Internacionales y Desarrollo del Tesoro de EE.UU., Marisa Lago, el pasado miércoles. "Lo hacemos para enviar un mensaje sobre la necesidad de que los compromisos internacionales se cumplan", dijo la funcionaria, al explicitar el giro político en una reunión de la Comisión de Finanzas de la Cámara de Representantes.
Lago confirmó también la intención del gobierno demócrata de hacer campaña con otros países desarrollados, para que "compartan nuestra preocupación" y voten en consonancia.
Según consigna el matutino, ya en el momento de hacer explícita esa posición, Estados Unidos había votado en contra de un préstamo del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), por U$S 230 millones para desarrollo agrícola. Dos días después, Washington ratificó su mensaje al votar nuevamente en contra de otro préstamo del BID, aunque esta vez por un monto mucho más chico: U$S 1,7 millones. En ambos casos, los préstamos resultaron igualmente aprobados gracias al voto de otros países, según comprobó a el diario La Nación.
La subsecretaria confirmó que la política se adoptará en los créditos que la Argentina gestione tanto en el BID como en el Banco Mundial (BM), que hoy son las dos fuentes principales de financiamiento exterior a baja tasa de la Argentina, luego de su retirada forzada del mercado de capitales.
Interpretado como "un mensaje concreto para la Argentina", el gesto de los Estados Unidos no tuvo, hasta ahora, respuesta por parte de las autoridades en Buenos Aires.
Fuentes del Gobierno confiaron en que el giro "no se traduzca" en un perjuicio concreto para el país, aunque aceptaron sus derivaciones en lo político. Un termómetro de eso podría tenerse en la próxima reunión del G-20, en Cannes, a la que piensa asistir la presidenta, Cristina Fernández de Kirchner.
Según trascendió, a EEUU no le habría caído bien la postura argentina de no cumplir con los fallos del tribunal internacional Ciadi y otros compromisos con acreedores externos. (Especial)